Como conclusión afirman que ni en las mediciones de presión arterial en consulta ni en las realizadas en casa existe suficiente sensibilidad o especificidad para poder recomendarlas como única prueba diagnóstica.
Si la monitorización ambulatoria se toma como patrón de referencia, entonces, las decisiones de tratamiento basadas en las mediciones de la consulta o en el domicilio por sí solo podría dar lugar a importantes sobrediagnósticos.
La monitorización ambulatoria antes del inicio del tratamiento puede llevar a una selección más adecuada del mismo, especialmente entorno al umbral de diagnóstico.